Cáncer: descifran el origen de la metástasis

El estudio demuestra que no deriva de mutaciones genéticas sino de una reprogramación de las células, que les permite regenerarse.

El cáncer es una de las enfermedades más frecuentes y con mayor tasa de mortalidad en todo el mundo. Se reconoce por el crecimiento anormal de las células del organismo, donde estas se dividen sin control y deterioran los tejidos corporales.

Según el Instituto Nacional del Cáncer, solo en Argentina se registran 290 nuevos casos por cada 100.000 mujeres y 269 por cada 10.000 hombres. Gracias a los avances médicos y tecnológicos, cada vez existen más tratamientos (cirugías, radioterapia y quimioterapia) que ayudan a tratar de curar o controlar esta enfermedad y prolongar así la calidad de vida de los pacientes afectados.

Un nuevo descubrimiento abrió hoy una nueva vía para hallar un tratamiento eficaz y funcional contra la metástasis, que es el proceso de propagación o reproducción de células cancerígenas a un órgano diferente de aquel donde se inició la enfermedad. Esta situación es la responsable de alrededor del 90% de las muertes por cáncer.

El estudio que fue llevado a cabo por un grupo de científicos del Instituto Sloan Kettering de Manhattan (Nueva York, Estados Unidos), y liderado por Joan Massagué Solé, farmacéutico e investigador español experto en el campo del cáncer, abre el camino a un posible tratamiento contra el cáncer.

Después de diversos análisis, los académicos descubrieron que aquellas células cancerígenas que iniciaban el proceso de metástasis lo hacían por medio de mecanismos naturales propios del organismo como el de la reparación y curación de heridas del cuerpo. “Gracias a este hallazgo, entendimos que se regeneraba el tejido equivocado (en este caso el tumor) en el lugar equivocado (órganos vitales donde no habitaba la enfermedad)”, aseguró Joan en una entrevista con la revista científica Nature.

A lo largo del tiempo, se realizaron varias investigaciones que apuntaron a encontrar nuevos caminos para una cura más certera. En la década de los ´80, el patólogo e investigador vascular estadounidense Harold Dvorak relacionó a los tumores cancerosos con lastimaduras que logran sanar correctamente. Los nuevos descubrimientos hacen hincapié en la misma hipótesis y sostienen que existen claras similitudes entre la metástasis y las heridas.

Respecto a la cicatrización de una herida, las células deben desplazarse sobre el espacio abierto o desgarrado por la lesión para formar un nuevo tejido que cerrará la lastimadura. En el caso de la metástasis, aquellas células que contrajeron el cáncer se vehiculizan hacia otros órganos no afectados para construir paredes de tejidos que derivarán en potenciales tumores.

El hallazgo científico

El anterior análisis (heridas y metástasis) ayudó a que los investigadores estadounidenses entendieran su relación biológica y cómo funcionan de forma maliciosa por medio de un mecanismo que en la producción de tejidos sanos resulta ser beneficiosa. De esta manera, detectaron una molécula denominada L1CAM, encargada de sellar las heridas ocasionadas. Su aporte al organismo es inmenso, aunque en algunas situaciones, esta molécula es utilizada por células que escapan de algún tumor para adherirse a un nuevo tejido y comenzar así con la metástasis.

Investigaciones previas realizadas por Massagué Solé indican que la L1CAM puede llegar a estar presente en diferentes enfermedades cancerígenas (pulmón, riñón, mama), así como también afectar a diversos órganos del cuerpo. El descubrimiento de los académicos se basó entonces en que esta molécula sí estaba estrechamente involucrada con el inicio de la propagación de la enfermedad.

Observaron diversas muestras de tejidos donde había una clara presencia del tumor y se evidenció que el avance de la enfermedad no se trata de una mutación genética, sino de la reprogramación de las células (como en la sanación de heridas o cortes comunes) que reactiva genes que no se encontraban mutados, pero si apagados. Al regenerarse, ciertas células tumorales pueden llegar a adquirir un comportamiento similar al de células madre regenerativas, provocando la creación de la metástasis.

 

Fuente: TN

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